Apuntes sobre la actual crisis económica (Actualizado)

Los siguientes párrafos son una recopilación de la visión que actualmente tengo sobre la crisis económica. Vaya por delante que no lo escribo con ánimo de aleccionar a nadie (no soy nadie para dar lecciones de economía) sino más bien para tener un borrador de lo que, creo, es un buen resumen de una de las crisis sociales más importantes del último siglo. Tiendo a creer que estos últimos dos años de crisis han sido increíblemente interesantes para comprender como de complejo es el mundo hoy en día.

Aquellos interesados no duden en puntualizar o añadir opiniones al respecto en los comentarios.

Inicios

La crisis, la tan discutida crisis, empezó como un desbarajuste (si esta palabra abarca la inmensidad del descalabro) financiero cuyo origen se sitúa en el mercado inmobiliario.

De pronto y sin previo aviso, aquellas casas que durante años se habían estado vendiendo a precios de escándalo dejaron de venderse, y las inmobiliarias empezaron a perder dinero, aumentando los impagos de las deudas a los bancos.

Al mismo tiempo, ese descenso de ventas arrastró consigo un descenso anual de los precios de las viviendas y con ello quedaron al descubierto los créditos subprime. Una tipo de crédito, otorgado a aquellos que no podían pagarlo para la adquisición o la construcción de una nueva vivienda confiando en que, aunque las cosas fueran mal dadas, como cada año el precio de la vivienda aumentaba, siempre se podría vender la casa al año siguiente para sacar algo de beneficio. Esta dinámica por supuesto estaba concebida (y cabe destacar que era rentable) en un panorama de bonanza económica y según las reglas de la burbuja inmobiliaria que, dicho sea de paso, acababa de explotar con el comienzo de la crisis.

Además estos créditos, pese a ser fraudulentos, eran consentidos por todos los actores del festival económico; Nótese principalmente a las agencias de evaluación crediticia americanas encargadas de evaluar la calidad de los créditos que salen a la venta en el mercado financiero que, como quien no quiere la cosa, notaban con la mejor calificiación AAA a los paquetes de créditos que contenían hipotecas subprime. Así las cosas, no era extraño ver a bancos de todo el mundo comprar miles de paquetes de créditos fraudulentos a entidades americanas, confiando que la califación AAA les aseguraba un beneficioso retorno de la inversión.

La Crisis inmobiliaria pasa a ser una crisis financiera


En este punto, con un número indeterminado de créditos insolventes fluctuando entre los principales mercados mundiales, el sector financiero (bancas y cajas de ahorro) entran en una fase de pánico con el estallido de la burbuja inmobiliaria; Nadie sabe cuantos créditos subprime ha comprado ni cuantos posee en sus arcas y por lo tanto nadie sabe que tasas de morosidad puede llegar a alcanzar. Solo se sabe que, por ejemplo en el caso de España, si la morosidad supera el 5% del capital de un banco, esa entidad esta bien jodida; el banco de España obliga a las entidades financieras a guardar en la reserva tan solo el 5% del capital que mueve. Si la entidad deja de percibir más de esa cantidad, no hay que ser un experto para darse cuenta de que el negocio no funciona. Y en España ese número es de los más altos de Europa.

En economía el pánico se traduce en venta de activos o, peor aún, en parálisis; En cuestión de unas pocas semanas la mayoría de bancos del mundo cierran el grifo del crédito por el pánico que les produce la sombra de la morosidad, y el dinero deja de llegar al mercado. Sin créditos las empresas no perciben dinero, no invierten en nuevos negocios, y por lo tanto no generan más capital, declarándose al poco tiempo insolventes. Además, como estas mismas empresas se declaran insolventes, tienen aún menos posibilidades de que los bancos les presten dinero; es un pez que se muerde la cola. Las únicas que escapan a esta dinámica son las grandes multinacionales cuyos ingresos ya asentados les permiten asegurar la devolución del crédito. Aún así, incluso este tipo de corporaciones tienen problemas para recibir dinero merced del miedo que atenaza el mercado financiero.

Para dejar las cosas claras, el mercado financiero es el motor que hace girar las ruedas del resto de mercados; si este se estropea el resto de mercados no avanzan, y recordad que parálisis es sinónimo de crisis en términos económicos.

El resto ya solo se trata de entender la dinámica de un mercado global: si nadie percibe dinero nadie tiene con que invertir en negocio y por lo tanto cualquier empresa de cualquier sector, que a su vez mantiene varias relaciones de interdependencia con otras empresas, se declara en quiebra, o recorta gastos, o vende capital, o sale a la venta en el mercado de valores, o despide empleados. Y así es como la crisis llega a la mayoría de ciudadanos.

En este punto supongo que todo el mundo ve que para salir de la crisis lo que se necesita es crear negocio de nuevo, hacer que el coche vuelva a moverse. Y para crear negocio se necesita financiación, ¿pero quien dará dinero si los bancos no se prestan a ello? Pues el sector público. Las tan criticadas ayudas económicas del gobierno a las empresas (plan 2000, plan E, etc…) son la base y lo primero que hay que hacer cuando una crisis atenaza el mercado al completo. Incluso aquellos gobiernos de la derecha tan proclives a no intervenir el mercado han tenido que saltar a la palestra económica para rescatar a entidades en apuros con millones de dólares del erario público. Es la victoria de Keynes sobre Smith.

La situación actual, la crisis financiera pasa a ser una crisis monetaria.

Centrémonos ahora en el caso de España.

Pasados dos años, las ayudas ya han surtido el efecto deseado en mayor o menor medida dependiendo del sector. Los bancos empiezan a prestar un poco (no mucho) de dinero a aquellas empresa que, gracias a las ayudas del gobierno o a su propia pericia, han conseguido sobrevivir a lo peor de la crisis. Hemos pasado de un descenso del PIB español del 3,5% al 0,1%, pero entonces ¿porque se nos sigue comparando con países en la real quiebra como Grecia? ¿Que nos distingue y nos hace peores que países como Alemania o, en menor medida, Francia?

Bueno el principal motivo que explica las agoreras previsiones del FMI respecto a España es nuestra falta de competitividad a la hora de vender producto en el exterior. Con “producto” me refiero casi exclusivamente a lo que nos venimos dedicando en este país desde hace treinta años: la inmobiliaria. Con la crisis el precio de la vivienda a disminuido de forma generalizada en cualquier parte del planeta y España no es una excepción. Sin embargo, pese a que nuestros precios han disminuido, los precios de la vivienda y la construcción españolas siguen siendo muy elevados en comparación con nuestros competidores. Esto se debe en gran medida a la fortaleza del euro frente al resto de divisas como el dolar americano o la lira esterlina, que llevan dos años devaluándose. Me explico.

Si un madrileño fuera hoy mismo a Mallorca con la idea de comprar una segunda residencia se encontraría con que el precio de tal finca se ha reducido de manera considerable en comparación con el valor que tenía hace dos años. Sin embargo, si un británico viniera aquí con la misma idea, me temo que no se encontraría con un panorama tan alentador. Como la divisa británica viene devaluándose desde hace un par de años respecto al euro (que se ha mantenido estable ), lo  que antes ese señor británico podía comprarse en nuestro territorio con una lira esterlina, ahora le cuesta una y media. Si, es cierto que con la crisis el precio de la viviendo se ha disminuido, pero como la moneda de la mayoría de países a los que exportamos viviendas se ha devaluado respecto a la nuestra, resulta que ahora para la mayoría de extranjeros es mucho más caro comprar un piso en Mallorca que antes de la crisis. Y sin exportaciones la economía de un país globalizado no puede salir a flote.

Si al lector le sirve de consuelo, no somos los únicos que estamos así, Francia o Italia están también deseando que la moneda se devalúe para vender productos que resulten más competitivos en el mercado mundial, pese a que sus economías se encuentran en mejor estado resultado de una diversificación de las inversiones.

“Entonces ¿porqué no devaluamos la moneda?” pensarán algunos muy acertadamente obviando, sin embargo, un pequeño detalle: España apenas tiene control sobre su propia moneda.

Europa sí importa, somos una provincia Alemana


En Alemania existe, merced de las penurias pasadas tras la segunda guerra mundial, una fuerte cultura pensionista; los trabajadores alemanes llevan 15 años aceptando trabajar con sueldos congelados siempre y cuando el gobierno les asegure una pensión a la altura de las circunstancias. No se si me explico bien ¡Sueldos congelados! Díganle ustedes aquí a los de la UGT que van a congelar los sueldos de los trabajadores, a ver que les contestan.

Volviendo a lo nuestro, el mercado de pensiones depende en gran medida del mercado monetario; Si una moneda sigue fuerte a la hora de cobrar la pensión, un jubilado podrá disfrutar de una buena remuneración, pero si esa misma moneda resulta que se ha devaluado un 25 % desde que el actual jubilado aceptó trabajar con su sueldo congelado hace 15 años, este entrará en colera a la hora de ir a cobrar su pensión y darse cuenta de que con 1 marco alemán ahora ya no puede comprar ni media barra de pan. La consecuencia de este escenario hipotético sería que todos los jubilados e incluso los trabajadores con sueldos congelados dejarían de votar al partido en el gobierno, y la señora Merkel perdería elecciones.

Además, y pese a la crisis, resulta que a Alemania le siguen comprando maquinaria pesada y mercedes de lujo (recuerdo que Alemania es el segundo exportador del mundo) gracias a su política de sueldos congelados e ingeniería nacional que le permite vender en el exterior a precios muy competitivos.

Es pues prioritario interés del gobierno del país bávaro mantener caro el mercado pensionista, para no perder elecciones y para seguir vendiendo productos al exterior (la base de su economía). Y para eso se necesita una moneda fuerte. Algo que no es muy complicado para el gobierno alemán si tenemos en cuenta que el país bávaro es la primera potencia económica del mapa europea y que el euro fue creado a imagen y semejanza del antiguo marco alemán. La genialidad de la señora Merkel reside en haber aguantado durante más de dos años de terribles penurias económicas las presiones de países tan influyentes como Francia o Italia pidiéndole que aceptase devaluar el euro. Y es por ese mismo motivo por el que se la conoce como la dama de hierro o la euro fighter Merkel.

El resultado es que la economía de España depende en estos momentos de las decisiones que se tomen en el seno del gobierno alemán. Somos los más parecido a una lejana provincia alemana, víctima de las políticas centralistas de su actual gobierno.

Que se puede hacer

Obviamente no conozco la panacea para aliviar los problemas económicos de nuestro país, más cuando este ya alcanza el 20%  de paro (recordemos que en la gran crisis del 29 EEUU no sobrepasó el 25% de paro), pero si que he podido recopilar algunas ideas al respecto que he leído por allí.

A corto plazo, y mientras Alemania siga reticente a devaluar el euro, lo único que nos queda es hacer lo posible para reducir los precios de nuestros exportaciones; esto se hace aumentando la productividad o reduciendo los margenes de beneficio. Lo segundo es complejo, teniendo en cuenta que desde el inicio de la crisis los margenes ya se han visto reducidos a cotas casi irrisorias, y lo primero es uno de los mayores quebraderos de cabeza de las empresas.

A más largo plazo se instala también el discurso del “nuevo modelo productivo”. Como dije antes, pese a que Francia e Italia (por poner dos ejemplos) también desean que se devalue el euro, sus economías no están tan en riesgo como en el caso de España. Esto es debido a la diversificación de la oferta; Francia vende coches, casas, turismo, quesos y aviones. España vende casas y turismo, los dos sectores más afectados por la crisis económica.

¿Que pasaría si de repente se firmara un gran acuerdo de educación, se centraran las instituciones en promover la formación de ingenieros locales y se invirtiera en ayudas a las empresas de nuevas tecnologías? Pues que dentro de 20 años tendríamos un estado más equilibrado, no tan solo dependiente de la construcción y el turismo, y cuya diversificación robustecería la economía del país a la hora de afrontar crisis venideras. El problema es que pocos políticos piensan a 20 años vista.

Fin

En fin, con esto acabo este pequeño resumen de la actual crisis económica. Note el lector que he obviado algunos aspectos más técnicos del aparato económico como las herramientas que tienen los gobiernos a mano para devaluar su moneda, por que creo que son engorrosos y no aportan nada de verdadero interés en estas lineas.

ACTUALIZACIÓN:

Propuestas para la reforma financiera, extracto de El País:

Uno: “Basilea va a elevar las necesidades de capital y de liquidez, y eso es deseable y sensato porque llevará a una banca más robusta, siempre que se haga con un calendario a varios años vista para no ahogar la recuperación”. Dos: “Aún no hay consenso, pero va a haber una regulación para los bancos demasiado grandes o demasiado interconectados para caer. Una forma puede ser trocearlos, como han propuesto Estados Unidos y Reino Unido, aunque es posible que eso no solucione nada. Otra aproximación es gravarlos con impuestos, como ha propuesto el FMI, sobre todo en el caso de las operaciones más especulativas: eso cambiaría el actual sistema de incentivos, que lleva a los bancos a hacerse cada vez más grandes porque saben que así el Estado los salvará si algo sale mal”. Tres: hay acuerdo para regular los hedge funds, el capital riesgo y los productos derivados -armas de destrucción masiva en manos de los banqueros, según el inversor Warren Buffet-; es decir, a más presión para los actores y los productos más especulativos del negocio. Y por último, hay varias medidas aún difusas para cambiar la estructura institucional, un cajón de sastre que incluye crear nuevas autoridades y “hacer reglas más claras” para cuando lleguen nuevas crisis, resume Suárez.

ACTUALIZACIÓN II:

Artículo de Paul Krugman en El País sobre los problemas que conlleva el euro, muy en sintonía con el artículo que escribo:

Durante los años del dinero fácil, los salarios y los precios subieron mucho más deprisa en los países ahora en crisis que en el resto de Europa. Ahora que el dinero ya no entra a espuertas, esos países tienen que volver a controlar los costes.

Pero es mucho más difícil hacer eso ahora que cuando cada país europeo tenía su propia moneda. En aquel entonces, los costes podían controlarse ajustando los tipos de cambio (por ejemplo, para recortar sus salarios respecto a los salarios alemanes, Grecia no tenía más que reducir el valor del dracma frente al del marco alemán). Sin embargo, ahora que Grecia y Alemania comparten la misma moneda, la única forma de reducir los costes relativos de Grecia es una combinación de inflación alemana y deflación griega. Y dado que Alemania no va a aceptar la inflación, la solución es la deflación.

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