La vagancia del que escribe

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Habrán notado aquellos de mis hábiles lectores (los que queden al menos) el sutil hecho de que hace más de un mes que no escribo por aquí.

Que no haya avisado al respecto responde al mismo motivo por el cual no he escrito nada desde que buenamente recuerdo: por pura vagancia.

No me mal interpreten, me encanta escribir y he disfrutado contándoles toda suerte de distintas cavilaciones en esta mi humilde casa. Pero si de algo adolezco desde mi pronta juventud es de la enfermedad de la vagancia y el sueño acumulado; creo que hay un grupo de Facebook al respecto. En cualquier caso lo suscribo.

Se podría decir, en un pequeño homenaje a mi profesor de termodinámica fundamental que los jóvenes de hoy en día tendemos inexorablemente hacia la entropía: mi energía se degrada a medida que pasan los años.

Si echamos una mirada atrás, así a voz de pronto diría que me he perdido estas y otras noticias:

  • Han publicado Uncharted II, Assassin’s Creed II, Call of Duty MW 2. Todos sendos éxitos y juegazos uno tras otro que recomiendo vivamente.
  • La señora Sinde, flamante ministra de cultura ha intentado colarnos un anteproyecto de ley para regular la piratería dentro del marco de la economía sostenible que ZP a adoptado como nuevo esolgan publicitario. Buen intento pero es que tampoco somos tontos del todo habría que decirle a esta mujer. Al respecto ya hay un manifiesto en contra que según tengo entendido a tenido mucho éxito, un grupo en el facebook, y una auténtica revolución en Twitter.
  • By the way, el manifiesto se escribió de forma colavorativa a través de Google Wave. La nueva red social enfocada al trabajo a distancia entre muchas personas que estoy probando en beta privada y que va sorprendentemente bien para hacer trabajos con varias personas cada uno desde su casa. Si les interesa pidánme entradas en los comentarios para ustedes y sus amigos (tengo seis).
  • Pero la noticia más relevante, a todo esto, es que vuelvo a escribir. Cuento y novela, me refiero. Tal vez es que la presión de los próximos exámenes finales está avivándo mi atrofiada mente. Todo es posible. De aquí  a que publique algo, me haga famoso, mucha gente visite este blog, y gane el próximo premio bitácoras.com ya solo queda un pequeño paso.
  • Aclaro que la última frase es irónica.
  • La publicidad en Spotify sigue aumentando y ya alcanza cotas insultantes que le llevan a uno a preguntarse si no merecería la pena pagar diez euros al mes para que los señores de Vodafone se callásen de una vez por todas.

Por último No prometerles que escribiré más seguido por aquí porqué, como dije antes, soy victima de mi caprichosa vagancia. Casi mejor  sigan atentos al Facebook y, ya saben, háganse un Twitter aunque solo sea para seguirme a mí, que seguro soy más interesante que su aburrida vida cotidiana.

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