
La foto pertenece a este artículo de Wired.
Hace ya 8 años, allá por el lejano 2001, una empresa apellidada Pure Digital Technologies trató de introducir en el mercado una cámara digital low cost basada en el modelo de las antiguas cámaras analógicas. La idea consistía en que el usuario hacía sus fotos y luego las enviaba a la compañía con el intermediario de tiendas minoristas, donde las fotos eran imprimidas o grabadas en un CD y posteriormente devueltas al usuario.
El producto fue un completo fracaso, no por el volumen de ventas, si no porqué los usuarios aprendieron a hackear la cámara y pasar las fotos directamente al PC. La empresa se fue a pique pero detrás de si dejo un buen ejemplo de lo que los usuarios están dispuestos a renunciar a cambio de un precio reducido.
Desde hace un par de años, y con el inicio de la crisis, este concepto ha resurgido.
Hemos pasado de la sociedad del consumo irresponsable al gasto comedido. La gente compra menos y, de la cesta de la compra, una de las primeras cosas que se suelen caer es el consumo en productos tecnológicos. Estos últimos son frivolidades prescindibles y, a menudo, caras.
Para afrontar esta nueva realidad las empresas han lanzado toda una nueva gama de productos que, sin dejar de ser productos de calidad, centran su función en unas pocas características eliminando la chicha y, en consecuencia, disminuyendo el precio.
Dos buenos ejemplos son las video cámaras Flip Mino HD y Kodak Zi8.

El stick USB incorporado en la cámara está pensado para grabar-editar-borrar y volver a grabar.
Ambas videocámaras permiten única y exclusivamente la grabación de video en calidad HD (720p y 1080p) porqué, sencillamente, es la función principal que el consumidor demanda en un videocámara de estas características. Nada de Wifi, fotografías o pantallas táctiles que engorden el precio; aquí lo que interesa es la esencia de los primeros productos a un precio 5 o 6 veces menor al de un producto de gama alta: 150 dólares en el caso de la Flip Mino HD y 180 en el caso de la Kodak Zi8.
Por supuesto que tienen sus limitaciones: el almacenamiento no suele exceder los 60 minutos de video en HD y la lente no es comparable a la de una cámara que se acerque a los mil euros. Pero si precisamente esta clase de productos presentan estas limitaciones es porqué el consumidor no demanda actualmente más de lo que se le está ofreciendo; se trata de esa vieja cultura del conformismo que la crisis a puesto de nuevo en auge: The Good Enough Culture, o la cultura de lo suficientemente bueno.
Fruto de estos nuevos hábitos de comportamiento por parte de los compradores, hoy en día conviven en el mercado productos multitarea como los smartphones junto con dispositivos más dedicados.

Al Peek, un gadget que tan solo permite la recepción y el envío de emails, se le auguró un futuro negro. Sin embargo, no tan solo ha sido un éxito de ventas, si no que los lectores de la revista Time lo nombraron el mejor gadget de 2008 por encima de pesos pesados como el Iphone 3G o el HTC G1 y la empresa ya ha puesto a la venta otro Peek para el popular servicio Twitter.
En esta misma idea de lo suficientemente bueno se mueven auténticos éxitos como el popular formato MP3 para escuchar archivos musicales, servicios de VoIP como Skype, o otras novedades tecnológicas de este año marcado por la crisis como pueden ser los libros electrónicos.
The Good Enough Revolution | Wired

